El uso del I Ching como guía.

 

Es un libro tahoista que tiene más de 3.000 años y el que más he regalado. Aunque tenga tantos años siempre me dice cosas muy actuales. Cada vez que lo leo dice algo nuevo.

Lo he usado en muchas ocasiones y con muchas personas pudiendo ver sus caras ante las respuestas que les daba. Sin embargo cuando el I Ching huele a ego te da un “zasca” (cura de humildad).

Al principio solo lo usaba cuando me había dado un golpe la vida, después pasé a usarlo a diario, tanto cuando me va bien y cuando no. No es una dependencia a un libro, sino una apertura a unas enseñanzas para la vida muy útiles.

Su propósito es alinearte con el Tao y uno sabe que está en ese Tao porque todo se da de manera muy fluida (sin esfuerzo).

Nuestra obstinación por hacer las cosas a nuestra manera en lugar de dejarnos guiar nos lleva a la humillación y al remordimiento. Salir requiere progreso gradual y volver humildemente al camino, podríamos hacer evitado el error si hubiéramos recordado que el sabio sabe como hacer que las más funestas circunstancias terminen bien, no es necesario intervenir.

Cuando me desalineo es porque estoy muy interesada en algo, involucrada emocionalmente (mucho ruido dentro y fuera). Una de mis frases favoritas es:

Entrégale el asunto al cosmos para que pueda resolverse.

El I ching siempre va a resolver de la mejor manera para todos.

Nuestro poder crece hasta el punto en que estás dispuesto a confiar en lo desconocido. No hagas nada para aliviar la tensión a través de la perseverancia y no respondiendo a esta presión se crea el gran poder. Lo creativo tiene un curso zigzagueante pasando desapercibido de la vista de tu ego.

¿Cómo vas a saber que tu cabeza no va a funcionar y que confiar en lo desconocido sí? Probándolo, cuanto más mejor.